domingo, 13 de mayo de 2018

BIOGRAFÍA DE JUAN MANUEL LORENZO REINÉ. MI PADRE.


Juanma Lorenzo nació el 15 de febrero de 1967 en Donostia/ San Sebastián. Es hijo de Manuel y María Luisa. Tiene una hermana dos años menor, Pilar, a la que admira.
D conflictos sociales que se creaban en la fábrica Michelin. Raro el día que no iba la policía y se liaba por todo el pueblo. Estos acontecimientos marcaron la infancia de muchos niños en aquella época.
Junto a sus amigos, le gustaba organizar excursiones en bicicleta para robar manzanas a los caseros de Zubieta. Acababan siempre perseguidos por ellos y sus perros. Pasaban el día en la calle. En invierno, construían cabañas con palos, maderas y plásticos, y mientras llovía, pasaban horas protegidos en el interior creyéndose así los niños más fuertes del mundo. No había día en que no apareciera con una herida en la cabeza; bien por una piedra arrojada por algún enemigo o bien por una caída de la precaria bicicleta.
En esos años, no era habitual que los niños tuvieran juguetes, por eso, sin pensar en algo que no tenía, Juanma se fabricaba sus propios juguetes. Con ruedas viejas, un poco de madera y unas cuerdas, eraurante los dos primeros años de su vida vivió en San Sebastián, y posteriormente hasta los 14 años residió en Lasarte (Gipuzkoa). Tuvo una infancia rebelde, diría yo que un poco más de lo normal. Siempre dice que su infancia fue feliz, a pesar de las dificultades sociales que vivieron en aquella época. Había problemas económicos, huelgas y los capaz de hacerse unos patines. Poco más tenían, además de balones de plástico, palos y piedras de las obras.
Ahora entenderás por qué anteriormente definí su infancia como "algo rebelde".
Le apasionaban los caballos de carreras, por lo que cada mañana madrugaba para verlos entrenar en el hipódromo desde el balcón de su casa. No faltaba ningún domingo a las carreras de caballos.
Esta era la vida de un niño de 8-10 años en esa época. Ajetreada y rebelde, pero muy feliz.
De los diez hasta los catorce años estudió en el Colegio Santa Rita, de los Padres Agustinos, en el barrio del Antiguo de San Sebastián. Siempre escuché a mi padre que tenía buen recuerdo del colegio.
Con catorce años recién cumplidos, junto a su familia, se trasladó a vivir al barrio de Amara de San Sebastián. No fue fácil, ya que a ningún niño con esa edad le gusta que lo separen del grupo de amigos que ya tiene formado.  Quizá esta época, hasta los 18 años, fue la que más le costó cruzar.
Comenzó sus estudios de bachillerato en el Instituto Peñaflorida de Amara. El cambio de ciudad, la búsqueda de nuevos amigos y el cambio de centro, supusieron dificultades añadidas a las propias de la edad.
Encontró en el tenis de mesa la válvula de escape para superar sus dificultades. Los entrenamientos, partidos y torneos le ayudaron a enfocar su adolescencia. Además, entrenó a un equipo de niñas que fueron campeonas de Euskadi durante tres años seguidos.
Terminado el bachiller, comenzaron sus primeros problemas de salud. Durante semanas, fuertes dolores abdominales e importantes pérdidas de sangre le acompañaron hasta que los médicos encontraron el diagnóstico definitivo. Colitis ulcerosa. En estos momentos Juanma iniciaba sus estudios de Ciencias Empresariales (1985). Durante los años que duró la carrera, fue miembro fundador de la Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Empresariales. Organizaba y acudía a numerosas charlas, conferencias y congresos de estudiantes. Esta experiencia le ayudó a completar sus estudios y sería de gran ayuda para su futuro profesional.
Durante el último año de carrera, (1988-89) una hepatitis de origen desconocido le mantuvo en la cama durante un periodo de tres meses sin salir de su habitación. Tras este tiempo y después de infinidad de estudios y pruebas médicas, fue diagnosticado de colangitis esclerosante primaria. Era el primer diagnóstico de esta enfermedad en Gipuzkoa. Poco se conocía de esta enfermedad, salvo que no tenía curación y que con el paso del tiempo le llevaría a un inevitable trasplante de hígado.
A partir de ese año, su vida ha estado marcada por el devenir de estas dos enfermedades autoinmunes (es el propio cuerpo quien las crea). Ese verano de 1989 conoció a Belén, la que años después sería mi madre.
 A pesar de todo, una vez terminados sus estudios, permaneció durante dos meses de prácticas de trabajo en una gran empresa de Oporto (Portugal), la cual le permitió completar su formación académica.
Debido a sus enfermedades fue eximido de realizar el servicio militar obligatorio.
Sus inquietudes, ganas de trabajar y de seguir aprendiendo, le ayudaron a encontrar trabajo en un despacho de auditoría de San Sebastián. Eran los años del auge de esta profesión y existía gran demanda de jóvenes recién licenciados. Era su primer trabajo el que se convertiría en su profesión hasta el día de hoy. Fueron años muy duros. Muchas horas de trabajo y largos viajes, a los que había que añadir la dificultad de convivir con los problemas que generaban las enfermedades.
Juanma se casó con mi madre el 22 de julio de 1995. Hasta el nacimiento de su primer hijo, tuvieron la fortuna de viajar a unos cuantos países del extranjero. Conocieron Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Panamá, Turquía, Túnez y varios países de Europa.
En 1999, Juanma y Belén decidieron tener su primer hijo. Era deseo de ambos que ese primer hijo fuera adoptado. Sin perder más tiempo iniciaron los trámites necesarios para adoptar en la República Dominicana. Durante tres meses convivieron en Santo Domingo, los padres y su bebé, que entonces tenía quince días de vida, Alex. El tiempo y el dinero invertido no es nada cuando alguien lo es todo. Alex nació el 29 de abril de 1999. Siempre escuché a mis padres que esos fueron los días más felices de sus vidas, ya que fueron recibidos con mucho amor.
Dos años y medio después, el 4 de septiembre del 2001 nació Paola; hija biológica que completó los deseos de formar una familia. El deseo de Belén de tener una hija se hizo realidad.
Durante estos años posteriores al nacimiento de sus hijos, Juanma sufrió las consecuencias y los síntomas de sus enfermedades. Numerosas pruebas médicas de control, ingresos hospitalarios y la gran cantidad de medicación ingerida, fueron gastando de forma cruel el organismo de mi padre.
En febrero de 2014 su hígado dijo basta. Largos años de enfermedad terminaban en una cirrosis hepática que le hizo acercarse a su primer trasplante. En marzo de ese año entró en lista de espera y a finales de julio recibió su primera llamada. Primera llamada, porque hubo una segunda. El primer aviso fue fallido, porque el órgano que se le iba a trasplantar no estaba en las condiciones deseadas. Mi padre no se desanimó y quince días después recibió la segunda llamada desde el Hospital. Había un hígado para él.
Fue una dura experiencia para todos, pero mi padre consiguió seguir abrazando a la vida. Porque al igual que yo, mi padre ama la vida y no quería despedirse de ella tan pronto.  A partir de este momento Juanma dedicó su tiempo a hacer deporte y a cuidar ese preciado regalo que un donante y su familia le ofrecieron en un gesto maravilloso de generosidad.
Juanma tuvo tiempo de escribir un libro dedicado a la donación y el trasplante. También participó en charlas y entrevistas de radio contando su experiencia. Dos años y medio después, en febrero de 2017, en el momento menos esperado, su hígado volvió a contraer la enfermedad inicial, lo que le volvería a llevar a su segundo trasplante. Desde esa fecha hasta hoy han sido quince ingresos hospitalarios, quince procesos de colangitis bacterianas de repetición, tratados solo con antibióticos y que le llevaron al inevitable segundo trasplante. Cerca de 150 días de su vida ingresado en un hospital, hasta hoy, día en que ya vuelve a casa tras un duro proceso para toda la familia.
En palabras de mi padre: “para aprender a vivir solamente hay que querer hacerlo, y que la vida a veces te da lecciones magistrales, a través de cursos acelerados y te obsequia con tiempo para que aprendas rápido y puedas así, compartirlas con los demás. Y de esta forma quiero vivir a partir de ahora. Solo deseo dar y compartir. No necesitaré nada más.”

Creo que nunca leí o escribí una biografía mas bonita. Es la biografía de mi héroe, la de mi padre.

Paola Lorenzo.